No hay invierno que dure para siempre ni primavera que se salte su turno. Descubramos juntos qué nos deparará.

Este es el mensaje que Brunello Cucinelli, diseñador y empresario italiano, ha recibido de los empleados de las tiendas chinas de su marca y que quiso compartir en Instagram como un signo de esperanza y solidaridad.

Desde China, donde no se han registrado nuevos casos de contagio por el Covid-19 durante unos días, están llegando señales de recuperación con la reapertura de tiendas de lujo y la reactivación del negocio. Se habla de revenge spending, un fenómeno alimentado sobre todo por el factor psicológico que ayudará a la industria de la moda a reiniciarse, y no solo en la Tierra del Dragón.

Pero mientras tanto el Fashion System no se detiene y pone a disposición del sistema sanitario fondos e iniciativas de solidaridad para la población.
Estilistas, empresas, fundaciones e influencers se han unido para luchar contra el virus donando fondos, cancelando eventos y desfiles, cerrando las tiendas, creando alianzas para salvaguardar los puestos de trabajo o reajustando la producción a la fabricación de máscaras y batas para el personal sanitario. Lo han hecho el grupo Miroglio, H&M, la marca THE-ARE y el grupo español Inditex (propietario de Zara), que también ha puesto sus capacidades logísticas y de gestión al servicio del país y, junto a él, toda la ACME (Asociación de Creadores de Moda de España).

Estados Unidos (que recientemente entró en las restricciones del Covid-19) también se está preparando. Una coalición de empresas textiles y marcas icónicas de ropa, como Fruit of the Loom, HanesBrands, Los Angeles Apparel, American Giant y SanMar, entre otras, están planeando producir 10 millones de máscaras para el mercado de EE.UU. y América Central. Hedley & Bennet y Citizens of Humanity ya han entregado miles de ellas y las marcas
Prabal Gurung, St. John Knits y Rachel Comey están comprando materiales y creando modelos para preparar sus estructuras.

Muchas empresas de todo el mundo han hecho donaciones, entre ellas: Armani, Moncler, Dolce & Gabbana, Hermès, Bulgari, Prada, Versace, Benetton, Valentino, Pyer Moss, Ralph Lauren; y marcas internacionales como Nike, LVMH, Richemont, Kering y la multinacional china Alibaba. Además, se repartirá un porcentaje sobre las ventas de Vestiaire Collective, Kidult, Manila Grace, Kukhareva London, Rixo, Kenneth Cole, Zadig & Voltaire, Three Graces London, de la marca francesa Sézane y de muchas otras.

En el sector Bridal, el grupo Pronovias regalará los vestidos de novia de la nueva colección 2020 a todos los empleados de hospitales, en primera línea de la lucha contra el virus, que estén a punto de casarse.
El diseñador neoyorquino Brandon Maxwell también ha anunciado que donará tres vestidos a las novias afectadas por la crisis y mientras tanto está fabricando máscaras. Michael Costello está intentando reclutar a otros diseñadores (incluyendo a Ashton Michael, Michael Ngo y Bryan Hearns) en un intento por alcanzar las 20.000 mascarillas y se ha ofrecido a enviar un patrón y una lista de materiales a cualquiera que quiera ayudar desde casa.

Carlo Pignatelli / Grupo Pronovias

El diseñador Carlo Pignatelli se ha unido a la iniciativa de CharityStars, subastando el esmoquin que llevaba el cantante Achille Lauro durante el Festival de San Remo para donar las ganancias. El grupo Calzedonia, propietario de la marca Atelier Emé, ha reajustado algunas de sus fábricas a la producción de ropa sanitaria.

El diseñador Peter Langner también hace máscaras (en mikado de seda y algodón), así como las marcas españolas Sedomir Rodríguez de la Sierra, Andrés Sardá, Ulises Mérida e Ion Fiz y las marcas estadounidenses Christian Siriano, Sareh Nouri y Winnie Couture.

La movilización del mundo de la moda, que ya había mostrado una participación activa en los primeros signos de contagio en China, no se detiene y está más comprometido que nunca en apoyar pragmáticamente la batalla contra el Covid-19. La unión, colaboración y solidaridad de muchas empresas y diseñadores da una esperanza concreta al sector que puede y debe volver a empezar.

Por Elisa Nascimbene para Valmont Barcelona Bridal Fashion Week

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