¡La alta costura ha vuelto!

Aunque muchas casas de moda aún presentaron sus colecciones a través de contenido digital, un número parecido de diseñadores optaron por shows en persona con modelos, buyers, VIPs y front rows llenas en localizaciones tan icónicas como el Museo Rodin para Dior, la Embajada Italiana para Giorgio Armani y el Palais Galliera para Chanel.

Hubo un claro deseo por volver al ritmo de la vida de antes de la pandemia, basado en dinámicas tradicionales y ansiando el retorno a la vida con más compromisos, alegría y serenidad.

Como siempre, la Semana de la Alta Costura (Otoño-Invierno 21/22) la inauguró Schiaparelli con una colección que destaca del resto porque es más contemporánea y menos relacionada con la herencia de la fundadora, incluyendo referencias a Jean Paul Gaultier y Christian Lacroix, entre otros.
Lo que permanece sin cambios, no obstante, es la tradición de los vestidos de novia como punto álgido de la presentación, hecho con 70 metros de tafetán.


Schiaparelli

Después de dos Fashion films digitales y volviendo a la pasarela de Christian Dior aparecieron las verdaderas estrellas de la moda: tejidos, bordados y la ejecución perfecta. Y el espacio del desfile también era prueba de esto: alfombras de docenas de metros cosidas a mano, hechas por la artista Eva Jospin y estampadas en la Sala dei Ricami del Palazzo Colonna en Roma. Maria Grazia Chiuri tomó su inspiración del libro de Claire Hunter “Los Hilos de la Vida” para una colección que se mueve desde el cashmere y el tweed y se juntan en trenzas sutiles de los vestidos de fiesta, cuyos plisados densos de tul entallan la figura.


Christian Dior

De las paredes bordadas nos movimos a las paredes de concreto del espacio Niemeyer donde Giambatista Valli fotografió su colección. Dividido entre noche y día, tenía un lado más misterioso con capas negras y un lado más luminoso con vestidos de tul adornados con plumas y lentejuelas en decididos tonos más alegres.


Giambattista Valli

Tampoco había falta de color en “Shine”, la colección de Armani Privé: lilas, verdes y rosas fueron los colores elegidos para los vestidos de tul y chiffon, también con transparencias, tejidos claros y purpurina: una respuesta de destellos a la oscuridad de este último periodo.


Armani Privé

Y de acuerdo con la diseñadora de Chanel Virginie Viard, la ropa de después de la pandemia debe adaptarse a las necesidades de las mujeres que quieren sentirse especiales de nuevo. Vemos que se tomó la libertad de utilizar plumas en conjuntos de tweed, volantes de crepe georgette, macramé bordado y faldas de encaje de quitaipón para dejar las piernas al descubierto. Un revival de los looks de las décadas del 1920 y 1930 establece el estado de ánimo de la colección, que se acaba con un vestido de novia que era totalmente liso pero de una belleza increíble por su simplicidad.


Chanel

Demna Gvasalia, el diseñador de Balenciaga, también se dejó influenciar por el legado estilístico del genio Cristóbal Balenciaga en el arte de esculpir la figura, pero lo hace utilizando su propio diseño innovador, manteniendo un diálogo entre pasado y futuro y trayendo a la Maison (53 años des pues del cierre de su atelier en 1968) de nuevo al calendario de la Alta Costura.


Balenciaga

Artículo escrito por @elisanascimbene.

COMPÁRTELO

COMPÁRTELO

Suscríbete a nuestra newsletter