Haute Couture PE 2021: Una nueva narración

La aventura digital de Haute Couture continúa, la segunda en este formato. La historia -no fácil de contar- del genio creativo, la artesanía y sastrería que confía a la narración de las colecciones según dos posibilidades: la grabación de desfiles de moda a puerta cerrada y la creación de cortometrajes.

Estos cortometrajes dan lugar a intrigantes mezclas entre la moda y el cine, como la de la Maison Dior que ya en la pasada edición había encantado al público con su película ‘Le Mythe Dior’. También este año, dirigida por Matteo Garrone, Maria Grazia Chiuri nos transporta al mágico mundo de las cartas del tarot, como para desacreditar, como en un mal tiempo, la inseguridad del período por el que estamos pasando.

Y aquí aparecen, en una dimensión onírica y encantada los símbolos de la Arcana como La Papessa, los Amantes, la Mad, El Sol, la Luna y muchos otros, cubiertos de terciopelos dorados, organzas impalpables, jacquards hechos a mano, salpicada de estrellas brillantes y encaje con incrustaciones pintadas a mano demostrando una artesanía sin igual.

La icónica «chaqueta de bar» está de vuelta con la falda transparente, una mezcla de lo femenino y masculino, así como como en las pasarelas de Maison Valentino que presenta una serie de looks masculinos con los mismos patrones de moda femenina en cuanto a telas, colores y siluetas.  Las mujeres y los hombres son libres de expresarse y contar su individualidad, a través de una colección que promete múltiples posibilidades. Creaciones de ensueño y modelos más funcionales, volúmenes generosos que se alternan con líneas fluidas, decoraciones de pétalos sobre tejidos de malla plateada, hombros de origami, vestidos de ruedas escultóricas y aplicaciones de perlas y cristales en siluetas alargadas.

También en el universo Armani Privé, las prendas de gran volumen desfilan junto con vestidos y túnicas de satén, bordados con flores o abanicos; tul y seda lavada en contraste con las tizas masculinas, mientras que el terciopelo azul de medianoche se acompaña de lamé con reflejos grises y dorados. Giorgio Armani experimenta, en el juego de colores que se desvanecen gracias a los bordados florales en tul, en preciosos procesos con microcristales y lentejuelas, recuperando así una elegancia refinada y perdida. La colección, con sus vestidos brillantes que inspiran optimismo, es una historia moderna dedicada a una mujer libre e independiente.

Sensual y divina la mujer de Alexis Mabille que, para su Alta Costura está inspirada en la diosa Voluptas, hija de Amor y Psique, en busca de esa elegante voluptuosidad que se crea entre el vestido y el cuerpo que lo lleva, el diseñador presenta vestidos en forma de colores brillantes o cubiertos con lentejuelas, vestido de bola en tul estampado en flores sobre un fondo azul y silueta de sirena en encaje blanco para una colección hiperfememenina.

La colección de Giambattista Valli es deliberadamente exagerada porque «se necesita belleza y entusiasmo en este momento en particular, hay que aprender a atreverse, a soñar, a exagerar». En el cine de moda, Valli nos lleva, a través de un viaje imaginario, a Andalucía, donde el genio creativo del diseñador y el patrimonio de la Maison se funden en un espectáculo romántico hecho de volantes trabajados a mano, colores pastel, tul y pétalos de flores.

Irreverente y desobediente a los cánones de la Alta Costura, Daniel Roseberry en su tercera colección para Maison Schiaparelli, explora la forma humana para una moda escultórica, donde la esencia de la materia se conserva en sobres formados en el cuerpo; mezcla tejidos de una manera inesperada como terciopelo de seda vinculado al neopreno y experimenta con técnicas y procesos alternativos, así como, ante él, la gran couturier Elsa Schiaparelli.

El debut del nuevo director creativo Kim Jones para Fendi es muy esperado, inspirado, para su primera colección, por Orlando de Virginia Woolf y el círculo literario Bloomsbury. No faltan referencias a la parte andrógina del escritor pero prevalecen los vestidos sensuales e hiperfemeninos: vestidos largos de noche cubiertos de perlas, bordados a mano o con motivos florales drapeados. En la pasarela modelaron figuras como Naomi Campbell, Christy Turlington, Kate Moss, Demi Moore, Cara Delevingne y Bella Hadid.

Una «boda» francesa para Chanel, que lleva al espectador dentro de un jardín de flores reconstruido en el Grand Palais de París, para organizar una fiesta de verano con el habitual reencuentro de amigos y familiares. Y aquí hay una pequeña procesión de modelos descendiendo las escaleras bajo el ojo de las únicas actrices presentes durante el espectáculo: Penélope Cruz y Marion Cotillard.  Protagonistas: la falda, muy amplia en tul, dispersa con volantes (incluso multicolor) o asimétrica; el traje de tweed en colores pastel; mini vestidos de cóctel, chalecos en lugar de chaquetas. Y por último, la salida de la ‘novia’, como una verdadera ceremonia, con un vestido en crepe de satén crudo, bordado con mariposas y perlas de pedrería, cuello de alas y cola larga.

Artículo escrito por: Elisa Nascimbene @elisanascimbene

Fotos: cortesía de Vogue.com

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